Como contaba al final del post anterior, es aquí que comienzo a contar una de mis historias más largas de amor, pero definitivamente de menos sufrimiento de la que viví hace poco ...
A Miguel, lo conocí desde que tenía 16 años, estudiaba cerca de mi colegio y era un chico alto de más de un 1.80 cm, de una sonrisa casi perfecta, con un tono de voz grave, que no era raro verlo a las salidas, rodeado de chicas revolotéandolo todo el tiempo.
Me gusto, pero era simplemente eso, un gusto y además no había forma que un chico como él, se fijará en una pequeña, literalmente, de 13 años.
Al poco tiempo de conocerlo, conoció o ya conocía a una vecina mía, que era comtemporánea de edad con él, se gustaron y estuvieron, lo cual no me causó ningún tipo de molestia, es más no me importaba, y para esos tiempos, Miguel se había convertido en tan amigo mio, que parábamos juntos y parecíamos hermanitos, que en más de una vez en mi colegio, las chicas se me acercaban preguntando por mi "hermanito" o para dejarme un mensaje :D.
Ellos terminaron el colegio casi al mismo tiempo y su relación duró como dos años o más, no recuerdo, pero no podría olvidar que una compañera mía del aula, que vivía cerca a la casa de Miguel, era lo que llamaba en se tiempo, su amante, jajaja, porque siempre se besaban cuando él aún seguía con su enamorada, y a pesar que yo lo regañaba, él lo seguía haciendo, es más Miguel fue y siempre será una persona coqueta a más no poder.
Nuestra amistad, se fue haciendo cada vez más estable y éramos parte de un grupo muy bonito de amigos ... Eran los tiempos de grupo juvenil, guiados por el padre Giustii, una persona que nos comprendía y no juzgaba nuestra forma de pensar, que era ovacionado por las chicas y es que era simplemente lindo, que además fue la persona que nos reunió a todos en el salón parroquial, para asustarnos con la película Sexto sentido. Sin embargo, lo cambiaron de parroquia y fue designado al distrito de Pueblo Libre, y como era muy querido por los jóvenes que pertenecíamos al grupo juvenil, algunos de nosotros acordamos ir a visitarlo.
Es así que un 12-Marzo-2002, fuimos hasta Pueblo Libre, a 60 min de Surco, el distrito donde todos vivíamos. Llegamos a darle la sorpresa al padre, a cocinarle, limpiarle el departamento donde vivía y a pasar la tarde con él. Ese mismo día, era cumpleaños de Rommell, así que en la noche todos nos íbamos a encontrar allá.
Nunca voy a olvidar que de regreso a mi casa, Miguel y yo estuvimos todo el tiempo abrazados en el bus y estoy convencida que en esa tarde nos dimos cuenta de nuestros sentimiento, que eran más que una amistad.
Después de comer juntos y yo cambiarme para la fiesta, el destino nos tenía una mala sorpresa. Como la casa de Rommell era literalmente cerca, Miguel , yo, Pamela y Francis, decídimos ir caminando juntos, y pasamos por un parque donde habían tres hombres, que no le tomamos atención pero estaban drogados y nos faltaron el respeto.
Ello ocasionó que mi amigo Francis, enamorado de Pamela, reaccionará mal y les quisiera pegar a los chicos, provocando toda una pelea, dos contra tres. Uno de los chicos le reventó una botella en la cabeza de Francis, mientras que Miguel, por ser más grande, peleando con dos, y tropezó en uno de los surcos del jardín, fracturándose la pierna y todo el cuerpo golpeado causa de las patadas en el suelo.
Pamela y yo, pidiendo ayuda a gritos y llorando por el susto y lo que nos había tocado ver sin poder hacer nada, pero causa de los grito, llego serenazgo del distrito y una ambulancia para auxiliarlos, Miguel antes de irse me dejo todas sus cosas y se fue.

